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Hablar del pasado puede ser complicado, especialmente si la persona que nos escucha es nuestro hijo y este suele estar cansado de que le contemos lo bien que la pasabamos de niño sin todas las maravillas modernas de las que él disfuta sin darse cuenta de la suerte que tiene.
En realidad, nosotros tambien teniamos, a nuestra manera, suerte, aunque no nos dieramos cuenta de ello porque no solo eramos inconscientes de la vida que llevabamos sino porque solo teniamos tiempo para pensar que, al terminar la escuela, podriamos hacer lo que quisieramos porque no habria maestros para vigilarnos.
Si, entonces la vida era sino mas sencilla mas natural y nuestra diversion en vacaciones de la escuela no pasaba por encerrarnos sino por salir a disfrutar ese sol y esos prados que se nos habian negado a lo largo del año escolar.
Cuando, cansados de tanto trajin, finalmente descansabamos, soliamos visitar el jardin del abuelo donde estaban esperandonos las mejores naranjas de Valencia, listas para ser consumidas, tan brillantes que costaba verlas de frente, parecidas, como escribio Ray Bradubry, a redondas maravillas hechas en puro oro...
Esas naranjas, si usted lo recuerda tan bien como nosotros, parecian derretirse en nuestra boca, convirtiendose en la golosina natural mas rica que hemos podido probar a lo largo de nuestra vida, con un sabor tan unico como inigualable.
Como jovenes agricultores de Valencia, conscientes del estado actual del mercado frutihorticola lanzamos nuestro proyecto de Naranjas del Mijares con la intencion de volver a poner en su mesa naranjas naturales y desarrolladas de forma casi artesanal, permitiendo conservar su sabor original y sin agregados innecesarios.
Si quiere saber más al respecto solo visite nuestra página web.
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